Ampollas y rozaduras de los pies, ¿Cómo evitar la aparición de ampollas?

Aunque cualquier época del año es susceptible a que nos aparezcan ampollas y rozaduras, ahora que empiezan los meses más calurosos y con las altas temperaturas aumenta la tendencia. El sudor, el tipo de calzado y el estado de la piel son los principales factores, pero hay otros. En POR UNA VIDA ACTIVA vamos a profundizar en las principales causas de las ampollas y rozaduras en los pies para prevenirlas y evitar las temidas ampollas.

En este artículo vamos a analizar cómo eliminar o reducir la fricción en los pies para evitar la aparición de rozaduras, callosidades, durezas, heridas y ampollas en los pies. Así como otras lesiones de la piel que conoceremos en profundidad. ¿Sabías que tu manera de caminar puede propiciar la aparición de una lesión o herida en la piel del pie?

Anatomía del pie. Cómo afecta a las ampollas en los pies

Cada uno de tus pies cuenta con una anatomía muy completa. Cada pie tiene 26 huesos y nada más y nada menos que ¡33 articulaciones! Es decir, que en la suma tienes 66 zonas donde se articula el pie y especialmente sensibles a sufrir lesiones de la piel por rozamiento.

Estos huesos y articulaciones están rodeados, por 100 tendones, músculos y ligamentos. Una anatomía realmente compleja que puede verse afectada por muchos problemas de salud.

De manera resumida, podríamos subdividir el pie en 3 partes:

  • La zona del talón y el hueso calcáneo se denomina retropié.
  • La zona media, que engloba el arco plantar se denomina mediopié.
  • El metatarso es la zona de los dedos y se denomina antepié. Cuenta con 5 metatarsianos y las falanges de los dedos. El dedo gordo tiene dos falanges mientras que los otros 4 dedos cuentas con 3 falanges cada uno.

La bóveda plantar es el término técnico para denominar a la planta del pie. Es una estructura casi arquitectónica que cuenta con huesos y ligamentos. El conjunto da lugar a la bóveda plantar que cuenta con 3 arcos:

  • Arco medial.
  • Arco lateral.
  • Arco transversal.

Funciones de los pies

Su compleja estructura anatómica se entiende debido a las múltiples e importantes funciones que desempeñan nuestros pies.

La principal función es la de sustentación, es decir, la de soportar nuestro peso. Esta función es tanto estática, cuando estamos parados, como dinámica, cuando estamos en movimiento.

La función de sustentación estática del pie nos aporta estabilidad cuando estamos de pie. Es gracias a esta función que podemos adaptarnos a las irregularidades del suelo.

La función de sustentación dinámica del pie amortigua los impactos del peso de nuestro cuerpo con el suelo. La energía de este impacto la reutiliza como energía acumulada para propulsar el siguiente movimiento.

Para que nos hagamos una idea: los pies de un adulto de 70 kg reciben 5000 impactos en una carrera de 10 km. Cada impacto soporta el doble de su peso corporal.

Un desajuste de esta capacidad de amortiguación puede dar lugar a lesión tanto en las articulaciones del pie como en las del resto del cuerpo, como tobillos, rodillas, caderas, espalda e, incluso, el cuello.

De la misma manera, problemas en otras articulaciones superiores, como la cadera, pueden provocar problemas en los pies ya que toda la cadena articular influye en los apoyos de estos.

Los pies también sirven como receptores sensoriales. De hecho, tienen más de 100 receptores. Solo las manos superan esta cifra.

En conclusión, las articulaciones de los dedos y los tobillos son importantes movilizadores de nuestro cuerpo. Es la bóveda plantar la principal encargada de proporcionarnos estabilidad.

Ampollas y rozaduras en las plantas de los pies, ¿A qué se deben? Principales causas.

Como hemos comentado, la planta del pie cuenta con 3 arcos. En su conjunto se les denomina bóveda plantar.

Estos 3 arcos apoyan en 3 puntos concretos. Es decir, el peso de casi todo nuestro cuerpo descansa en 3 puntos concretos de la planta del pie. Siendo la distribución en la bóveda – aproximadamente – de la siguiente manera:

  • Un 35% del peso corporal se apoya en la zona interna.
  • Un 30% del peso corporal descansa en la zona interna.
  • El 50% del peso corporal lo apoyamos en la zona posterior.

Esta distribución del peso corporal en la planta – concretamente en la bóveda – permite que realice sus funciones mecánicas de estabilización y de propulsión. Es decir, nos permite gestos tan sencillos y cotidianos como caminar.

Sabías que….
Nacemos con los pies planos y, al empezar a caminar, comienza la formación de los arcos plantares que no se consolida hasta la pubertad

Si seguimos analizando la planta del pie, pero nos desplazamos hacia atrás, hacia el talón, observamos que este también tiene la capacidad de amortiguar nuestro peso, pero por un mecanismo diferente. El talón está recubierto por grasa que soporta los impactos, especialmente, cuando caminamos.

¿Por qué salen más rozaduras en la zona del talón al caminar que al correr?

Cuando caminamos, es la grasa que envuelve la zona de talón la que soporta las fuerzas del impacto. Sin embargo, cuando aumentamos la velocidad y empezamos a correr, esta grasa ya no es tan eficiente a la hora de absorber los impactos, por lo que pasamos a apoyar en el mediopié. Es más, cuando corremos aún más rápido y hacemos sprints, el apoyo lo realizaremos con el antepié.

¿Por qué los corredores de fondo y maratonistas tienen más problemas en la planta del pie?

Tras una carrera muy larga, la estructura que soporta los arcos del pie para recibir el impacto y para impulsar el nuevo movimiento va cediendo. Esto se debe a que se fatigan todos los músculos, ligamentos y tendones de la zona. Además de molestias en la planta del pie, esta “pisada fatigada” puede hacer que cambiemos los apoyos generando puntos de roce de la piel con el calzado y calcetín donde podrían aparecer ampollas y rozaduras.

Principales problemas y causas del pie el pronadores

Cuando caminamos o corremos, el hueso del talón se desplaza hacia adentro, pero tiene la capacidad de recuperar su posición inicial cada vez que damos un paso.

Cuando la estructura del pie no es capaz de volver a su posición inicial – y de manera rápida – se dan problemas de pronación. Además de los problemas anatómicos, genera un punto crítico en la zona del talón para la aparición de heridas, ampollas y rozaduras en el pie.

Principales problemas en la piel de los pies

Aunque nos pueden afectar todo el año, ahora que llegan los meses más calurosos las ampollas y rozaduras se dan con más frecuencia. De hecho, son muy molestas y esta herida nos puede llegar a fastidiar un plan, evitando que podamos caminar bien y que podamos disfrutar tranquilamente de nuestros quehaceres diarios, paseos y eventos.

Inicialmente son un tipo de lesión o herida leve. Pero si las ampollas en los pies no se curan bien pueden llevar a problemas más graves, como infecciones.

¿Qué son las ampollas en los pies?

Una ampolla es el resultado de un roce que se repite en una zona concreta de la piel. Este roce puede darse con el calzado, por el roce piel con piel (por ejemplo, entre los dedos) o con otro elemento como los calcetines como principales causas. Por supuesto, pueden darse en otras partes del cuerpo donde exista este rozamiento continuado.

Tras el roce repetitivo, la ampolla aparece como un mecanismo de defensa de nuestra piel para proteger los tejidos internos. Por ello, se acumula líquido incoloro entre la capa superior de la piel – la epidermis – y la más profunda – la dermis-.

En función de la profundidad de los tejidos afectados y el tamaño, existen diferentes grados de rozaduras.

Como comentamos, la fricción continua es la principal causa que, normalmente, se debe a los siguientes factores:

  • Deformaciones de los pies y dedos.
  • Caminatas muy largas.
  • Exceso de sudoración o transpiración del pie.
  • Calzado a estrenar que puede ocasionar nuevos puntos de fricción.
  • Calzado estrecho, inadecuado o de tacón.

Además del roce, las quemaduras también pueden provocar ampollas o una “burbuja”. Este tipo de ampollas suelen exigir mayores cuidados para reparar los tejidos.

Cuando la aparición de las ampollas es muy frecuente, es importante descartar que no se deben a infección. La infección más común es la de los hongos que provocan el pie de atleta.

Los espolones también aumentan la tendencia a rozaduras y ampollas. Los espolones aparecen cuando el hueso del talón crece de manera anormal, lo cual puede aumentar el roce de la piel con el zapato.

Aunque es menos habitual, también pueden aparecer por problemas cutáneos como dermatitis de contacto o alergia al material con el que están fabricados calcetines y/o zapatos.

Otros problemas comunes de los pies:

Juanetes:

Los juanetes son protuberancias del hueso del pie. Aparecen en la base de la articulación del dedo gordo debido a la salida de los huesos de la parte frontal.

El juanete da lugar a que el dedo gordo cambie su inclinación y apunte hacia el resto de los dedos, haciendo que la articulación sobresalga. Los juanetes pueden originarse por enfermedades, como la artritis, el uso de zapatos estrechos o pequeños y por deformidades del pie. También puede afectar a la articulación del dedo pequeño del pie.

Debido a esto, la piel que está en la zona del juanete es más susceptible a enrojecimiento y a sufrir dolor y rozaduras.

Callos y durezas:

Las callosidades, callos y durezas son el resultado de la presión o la fricción continuada en la piel del pie. Como consecuencia, se origina un engrosamiento de la piel, normalmente en la parte superior o lateral del pie. Este engrosamiento de la piel se debe a un mecanismo de defensa de la misma para impedir que la piel sufra ampollas.

Dejar solo la versión de la izquierda (la de la derecha ya no tiene callos)

Los callos suelen aparecer como producto de un calzado demasiado apretado, por el uso de zapatos de tacón o en personas que caminan descalzos con frecuencia.

  • Otras lesiones y afecciones frecuentes:
    • Verrugas y otras infecciones.
    • Pie plano.
    • Problemas relacionados con el sobrepeso o el envejecimiento.

Síntomas de las rozaduras

Las rozaduras comienzan produciendo un calor intenso en la zona afectada. Es bastante molesto y la piel se aprecia enrojecida Es el momento clave para aplicar un producto en gel o crema con acción anti-rozaduras para prevenir la aparición de las ampollas.

Cuando la piel se reblandece, comienza a levantarse. Puede aparecer una herida o llenarse de líquido incoloro dando lugar a una ampolla.

¿Qué calzado provoca más rozaduras?

Nuestro pie tiene la capacidad de adaptarse y no solo al movimiento. También se adapta al tipo de calzado que usamos habitualmente. Por ello, elegir un calzado u otro puede ser determinante en la salud de nuestros pies.

  • Cuando vamos descalzos, nuestros pies son un 15% más anchos. Incluso podemos tener un número más de talla. Esto nos indica que el pie siempre tiende a expandirse con la intención de mejorar la estabilidad de nuestro cuerpo. Sin embargo, ir descalzo hace los pies más sensibles a los golpes, heridas en las plantas y a infecciones.
  • Los zapatos demasiados estrechos o de punta pueden provocar rozaduras. También limitan los apoyos de los dedos de los pies, por lo cual nos quitan estabilidad. Un zapato apretado también reduce la capacidad sensitiva. Las lesiones de la piel del pie por llevar zapatos estrechos son callosidades, rodaduras, ampollas y juanetes.
  • Los zapatos de tacón cambian el apoyo natural del pie. El peso, pasa a apoyar en los metatarsos, es decir, en los dedos. Estos huesos no están preparados para recibir todo el impacto del cuerpo, por lo que puede producirse alteraciones óseas, inflamación y lesiones. Esto puede ocasionar deformidades en el pie, callosidades y heridas.
  • Las sandalias pueden provocar más puntos de rozamiento.

Consejos para evitar rozaduras de los pies y remedios para resolver las rozaduras.

  • Consulta a un podólogo si tienes deformidades en los pies o dolor crónico para evaluar la situación de la lesión, sus causas y el posible tratamiento.
  • Si tu pie suda o transpira en exceso, existen tratamientos como polvos o spray desodorante y antitranspirante para pies.
  • Lleva contigo un gel anti-rozaduras si:
    • Planeas o tienes que hacer largas caminatas.
    • Cuando estrenes calzado.
    • Cuando tengas tendencia al roce entre los dedos.
    • Si tienes deformidades en los pies.
  • Si la lesión o ampolla ya ha salido, este es su tratamiento:
    • Lava la zona con jabón neutro y agua tibia.
    • Seca la zona con una gasa limpia y a toquecitos.
    • Aplica un antiséptico, como clorhexidina o povidona yodada para la prevención de infecciones.
    • Cubre la zona para su protección del roce. Pero no uses un esparadrapo con adhesivo directamente sobre la herida. Para protegerla pon en esa zona una gasa entre la herida y el esparadrapo.
    • Si crees que la ampolla es demasiado grande y hay que drenar el líquido, consulta a un podólogo para su tratamiento.

Sportsalil Gel Anti-rozaduras es un gel protector que evita la aparición de irritaciones provocadas por el roce con la propia piel, las prendas o el sudor. Eficaz en la vida diaria y en el deporte. Resistente al agua, a la humedad y al sudor. No mancha la ropa y no lleva perfume.

No dejes que una rozadura te impida realizar tus actividades. ¡Qué nada te pare!